Donde todos

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martes, 17 de noviembre de 2015

Apenas lucidez, ya a la venta

Hombres

No os engaño, creedme,
los hombres sí lloran.
También leen versos de amor
a las doce de la noche.
Incluso se atreven a cantar
a los mares poemas de rima asonante
desde la proa de un buque de guerra.
Os lo aseguro.

Sí, y os puedo asegurar también que los hombres se emocionan cuando ven cómo una criatura a la que ellos han dado forma sale a la luz. Es mi caso, por eso os lo puedo asegurar… Acaba de salir en pre-venta mi primer poemario, Apenas lucidez, bajo el sello de la Editorial Playa de Ákaba.  Gracias a su equipo editorial y, muy especialmente, a la editora y poeta Noemí Trujillo, mis relatos y microcuentos se sienten ahora más acompañados. Un paso más… Si deseáis haceros con un ejemplar solo tenéis que acceder a este enlace: http://playadeakaba.com/?q=libros-en-preventa, y para Navidad estarán mis poemas en vuestra casa.
Otro día os contaré más secretos de este otro camino que un día apareció ante mí: la poesía. Ahora os dejo con una parte de las palabras de Noemí (¡gracias!) que prologan mis poemas:

Ya desde el oxímoron de su título este poemario se define como un claroscuro, un contraste de luces y de sombras: los árboles del parque frente al ruido y el polvo de la ciudad, el sexo frente al amor, el amor frente a la ausencia, el amor y el odio, la mañana y la noche, la lluvia y el cielo despejado, la razón y la locura, la vida y el suicido, la tierra y el mar. Paralelismo tras paralelismo mientras el poeta fija su mirada y su pluma en todo lo que le rodea.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Recital en A Vallecas en Verso




Vallecas



En mi barrio hasta el color es distinto,

o las voces de los niños ahí abajo,

o el rodar impertinente de los neumáticos, o las prisas.

En mi barrio los cuadrados repetidos, simétricos, anodinos,

observan entre ladrillos el verdor de hojas de mar.

Porque hay mar, hay un océano de amplias avenidas,

arroyos,

ríos que transitan por las calles.

En mi barrio

los transatlánticos aparcan dos pisos más abajo de la alcoba,

no hay papeles ni sin papeles,

las ilegítimas son las fronteras

y el vencido siempre gana la partida al vencedor.

Hombres negros, mujeres negras,

hombres, mujeres.

Personas.

En mi barrio

los poemas no aguardan al poeta en la sombra, esperan al sol,

las palabras caminan despreocupadas por las aceras

sin temor al barrote de hierro y hormigón

ni a susurros que las puedan ocultar.

En tu barrio, en nuestro barrio,

el horizonte traza una línea infinita,

inalcanzable.

domingo, 1 de noviembre de 2015

A mis dedos


A mis dedos



Han decidido entre todos

(lo escuché esta noche, mientras ellos creían que dormía)

negarse a señalar el camino correcto,

taponar las veces que estimen oportuno

cualquiera de los dos orificios de la nariz,

encogerse los demás para dejar solo, y firme, al corazón

(cuando ellos lo crean necesario),

acariciar, unidos a la palma de la mano, las pieles sinceras,

apretarse con fuerza,

no para atacar, no,

para dejarme bien claro que siempre estarán juntos,

para hacerme comprender, por fin,

que también forman parte de mí,

Y es que siempre me costó hacerles entender

que dos y dos son cuatro.